El Estilita

El Estilita

 

El Aniversario

(Publicado en el diario Información el 23-11-03)

 

Los seres humanos tenemos una curiosa fijación por las efemérides. Lo habrán comprobado esta semana, en la que se han acumulado varios aniversarios de importantes acontecimientos históricos, como las muertes de Franco o Kennedy. Por cierto que llama la atención el tratamiento desigual que los medios han dado a estas conmemoraciones: el “20 N” apenas ha suscitado comentarios, mientras que el asesinato de Kennedy ha hecho correr ríos de tinta. Y eso que, si somos objetivos, para nosotros debería resultar muchísimo más importante el fin de la dictadura de Franco que la muerte de un presidente norteamericano más bien mediocre.

Por sus propios méritos, probablemente Kennedy debería ocupar un lugar en la Historia menos destacado que, por ejemplo, otro personaje cuyo aniversario se conmemora también estos días: el ratón Mickey. La verdadera importancia de este acontecimiento está, en realidad, en su asesinato, tan rodeado de incógnitas que sigue siendo objeto de mil y una especulaciones. Algunas más o menos razonables, otras más bien poco consistentes y otras, en fin, tan disparatadas que uno se pregunta por qué no le han hecho un control antidoping al autor antes de dejarle publicar semejante barbaridad.

Algunos investigadores se han concentrado en aspectos muy técnicos, como la trayectoria de los proyectiles, la velocidad del vehículo que llevaba a Kennedy, sus movimientos al recibir los impactos... Otros han intentado buscar las posibles vinculaciones de la CIA, el FBI, el KGB y otros servicios secretos con el magnicidio. Y otros... bueno, otros han encontrado su fuente de inspiración, aparentemente, en alguna sustancia alucinógena, y han vinculado el asesinato al deseo de Kennedy de morir dignamente antes de que una grave enfermedad lo dejase totalmente incapacitado, o incluso al intento de ocultar los contactos del gobierno norteamericano con civilizaciones extraterrestres. Y no digo esto último en broma: varios ufólogos han declarado, con toda seriedad (o, por lo menos, ocultando la risa con toda eficacia) que Kennedy fue asesinado porque se disponía a revelar al mundo que las Fuerzas Aéreas de EE.UU. ocultaban aquel famoso globo sonda estrellado en Roswell y que la prensa sensacionalista convirtió, por arte de birlibirloque, en un platillo volante repleto de marcianos.

En fin, que a cuarenta años de distancia la única conclusión posible es que no sabemos nada a ciencia cierta sobre el magnicidio, y que lo que pudiéramos llegar a saber se ha perdido en el ruido de fondo de tantas teorías, interpretaciones y cábalas. Así que creo que ha llegado la hora de probar otro método de investigación.

A estas alturas, es lógico suponer que todos los implicados en el asesinato estarán muertos. Los principales protagonistas, desde luego: el propio Kennedy o Lee Harvey Oswald, a quien acusaron del magnicidio y que fue, a su vez, asesinado. Pero también los personajes ocultos que estuvieron detrás de la trama: a los cuarenta años del suceso es poco probable que ninguno de los entonces peces gordos de la CIA, el KGB, el FBI, el Mossad o, ejem, los “Hombres de Negro” siga con vida. Pero si pudiéramos hablar con ellos sin duda nos aportarían nuevos y valiosos datos.

Así que podríamos aprovechar que el próximo mes de diciembre se celebra en Benidorm un congreso “espirita” para contactar con ellos. El “espirismo” viene a ser como el espiritismo, pero con una apariencia más seria y respetable, y sin duda los expertos internacionales en el arte de hablar con los muertos que se reunirán con motivo del congreso estarán encantados aunar sus esfuerzos para hacer unas cuantas sesiones de “ouija” y preguntar a los implicados. Al fin y al cabo, para el movimiento espirita sería un buen tanto publicitario, y para Benidorm constituiría todo un logro el presentarse como la ciudad desde la cual se elaboró una nueva teoría sobre el asesinato de Kennedy avalada nada menos que por los protagonistas directos del magnicidio.

Una teoría que, así elaborada, probablemente no resulte muy fiable. Pero que en vista de los antecedentes seguro que sería divertidísima. ¿Verdad?

 

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II/04