El Estilita

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Inocentadas

(Publicado en el diario Información el 28-12-03)

 

Una de las tradiciones más añejas de estos días navideños es la de las inocentadas. Una tradición un tanto bruta: si nos paramos a pensarlo, lo que se conmemora el 28 de diciembre es la matanza de los inocentes ordenada por el rey Herodes, y, la verdad, eso de celebrar el aniversario de una salvajada a base de bromas y cachondeo no parece lo más correcto. Pero bueno, la tradición es la tradición, así que lo habitual es que en este día las televisiones, las emisoras de radio y los periódicos entremezclen las noticias con alguna que otra inocentada.

Es muy posible que algún medio, por ejemplo, pensase aprovechar la llegada a Marte de la sonda europea “Mars Express” para colarnos alguna fotografía de un marcianito. Lamentablemente, el módulo de aterrizaje “Beagle 2” parece que también se ha sumado a eso de las inocentadas y de momento no da señales de vida, así que nos perderemos una estupenda broma. Ciertamente, hace unos años ya se difundió una foto similar, en la que un par de hombrecitos verdes saludaban alegremente a la cámara del robot “Sojourner” desde detrás de una roca marciana. Pero la broma no deja de ser divertida y, sin duda, efectiva: en aquel entonces hubo bastante gente que picó con aquello, y hoy día, gracias a la eficaz labor de “Planeta Encantado” o las revistas sobre ovnis, sin duda seguirá habiendo pardillos suficientes como para que colase.

Y es que las bromas espaciales tienen bastante aceptación. Un canal de televisión francesa, por ejemplo, emitió hace algún tiempo un divertidísimo documental en el que se revelaba que la llegada del hombre a la Luna fue un montaje urdido por la CIA y hábilmente filmado por Stanley Kubrick. El documental contaba con la confesión ante las cámaras de personajes como Vernon Walters, Henry Kissinger o diversos astronautas, y hubo gente que se lo creyó de principio a fin a pesar de que fue emitido el 1 de abril (día de los inocentes en Francia y los países anglosajones), que los títulos advertían claramente que se trataba de una broma, y que al final del reportaje se incluían algunas “tomas falsas” de cuando los entrevistados no podían aguantarse la risa.

La situación política es otro de los objetivos favoritos de las inocentadas. Entre otras cosas porque las actividades cotidianas de algunos políticos ya son tan absurdas que a veces resultan de por sí auténticas inocentadas. Para poner en boca de Arzallus, por ejemplo, el disparate más inverosímil no hace falta imaginación, sino tan solo una buena memoria o dar un repaso a cualquier hemeroteca. Y cuando Maragall habla de que no habrá trasvase de agua del Ebro o dice que hay que tender puentes entre España y Cataluña resulta imposible saber si está gastándonos una inocentada o es que aspira a que le hagan Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos a título honorífico. Ernest Benach, el nuevo presidente del parlamento catalán, se ha unido a Ana de Palacio o Iñaki Anasagasti en ese curioso grupo de personalidades políticas con aspecto de inocentada de carne y hueso. Y las declaraciones de Mariano Rajoy sobre el desastre del Prestige son una broma tan divertida que solo las supera Rodríguez Zapatero cuando asegura, con rostro solemne, que el PSOE va a ganar las próximas elecciones generales.

Y si eso pasa en España, en política internacional la cosa ya no tiene desperdicio. Aznar o Bush asegurando solemnemente que la guerra de Irak ha servido para acabar con una dictadura y, al mismo tiempo, dándose abrazos con Gadafi o recibiendo con entusiasmo a Teodoro Obiang. Francia y Alemania protestando porque, tras oponerse a la guerra para proteger sus jugosos contratos con el anterior régimen iraquí, ahora los aliados no les dejan participar en el botín de la conquista. Y, sobre todo, la que figurará con letras de oro en los anales de las inocentadas: ese Sadam Hussein sucio y desgreñado, rodeado de soldados norteamericanos, y diciendo que quería negociar. Insuperable.

Así que comprenderán ustedes que yo no me permita hoy ninguna inocentada. La realidad supera con creces cualquier cosa que yo pueda imaginar. Me rindo. Que pasen unas felices fiestas, y hasta la semana que viene.

 

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II/04