
Los Incunables
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Hale y Thomas Bopp descubrieron en 1995 el espectacular cometa que llevó
su nombre, Hale-Bopp, que se convertiría en uno de los objetos más
hermosos del cielo de finales de los 90, pero también en foco de atracción
para toda clase de pirados por lo paranormal.
El presente artículo fue publicado en la revista Skeptical Enquirer, antes del suicidio masivo protagonizado por los miembros de la secta "Heaven's Gate", convencidos de que quitándose la vida serían transportados a bordo de una nave espacial extraterrestre que viajaba junto al cometa. |
La postura personal de un astrónomo frente a los ovnis
Por Alan Hale
Cuando me encuentro con la creencia en los OVNIs o en otros fenómenos paranormales -o, ya que estamos, con cualquier cosa- me guío por estos tres principios básicos:
Las afirmaciones extraordinarias requieren evidencias extraordinarias. El descubrimiento de que haya otros seres inteligentes en el universo -y, como corolario, que la vida y la inteligencia pueden evolucionar y han evolucionado en lugares distintos de La Tierra- y que, más aún, esos seres están visitando La Tierra con cierta regularidad en naves espaciales que parecen desafiar las leyes conocidas de la física, indudablemente estaría entre los más grandes descubrimientos de la historia de la ciencia, y por lo tanto y sin ninguna duda es una afirmación extraordinaria. Por ello, para que yo la aceptase, deberían presentarme evidencias extraordinarias. ¿Qué evidencias? Por un lado, los propios extraterrestres. No una historia en la que alguien dice que alguien ha dicho que alguien ha oído decir que alguien ha visto extraterrestres, sino la presencia física de los propios extraterrestres, de modo que yo y cualesquiera otros científicos -o personas comunes- competentes y de toda confianza podamos estudiarlos y comunicarnos con ellos. Me gustaría examinar su nave espacial, y aprender los principios físicos con los que opera. Me encantaría dar un paseo en esa nave. Me gustaría ver sus mapas estelares y ver de dónde vienen. Me gustaría conocer las condiciones astronómicas, físicas, químicas y biológicas de su mundo y de su sistema solar, y compararlas y contrastarlas con las nuestras. Si fuera posible, me gustaría visitar su planeta, y otros mundos que pudieran estar dentro de su esfera de influencia. En otras palabras: quiero que los alienígenas sean perfectamente visibles, de modo que no quepa ninguna duda razonable acerca de su existencia. Las historias sobre "luces" o "cosas" en el cielo no me impresionan, especialmente cuando esos informes provienen de gente que no tiene ni idea de la inmensa gama de fenómenos naturales o artificiales que son visibles en el cielo.
La carga de la prueba recae sobre el que afirma. Si tú haces una afirmación extraordinaria, tú eres quien debe mostrar la evidencia extraordinaria que demuestre que tienes razón; yo no tengo ninguna obligación de probar que no estás en lo cierto. Es más: debes demostrar tu afirmación proporcionando una evidencia directa e incontestable; no la probarías simplemente eliminando unas cuantas explicaciones alternativas y después gritando "bueno, entonces ¿qué otra cosa puede ser?".
La navaja de Occam: Enfrentado a una serie de fenómenos para los cuales existen más de una posible explicación, uno debe escoger la explicación más simple que concuerde con todos los hechos observados. Es innegable que mucha gente ha visto, o al menos afirma haber visto, objetos en el cielo o en el suelo para los que no tienen explicación. Pero también es innegable que la gente puede equivocarse en sus observaciones. Es innegable que la información puede proceder de personas que no son conscientes de los varios fenómenos visibles en el cielo, y de gente que no está equipada o entrenada para hacer observaciones científicamente fiables. Es innegable que las ideas y espectativas preconcebidas de una persona pueden afectar a sus observaciones. Es innegable que algunas personas mentirían o inventarían historias por una u otra razón. Tomando juntos todos estos hechos innegables, la explicación más simple -al menos para mí- del fenómeno OVNI es que los informes de avistamientos o son fraudes o son errores de algún tipo. Si alguien considera incorrecta esta explicación, tendrá que incrementar el número de hechos innegables, y para ello, véanse los puntos 1) y 2) anteriores.
Como astrónomo aficionado de toda la vida, como astrónomo profesional, como alguien que ha leído incontables historias de ciencia ficción y ensayos científicos, he dedicado mi vida a escrutar en los secretos del Universo, y a empujar a la humanidad y al conocimiento humano tan lejos en el espacio como he podido (por eso afirmo que hay poca gente en el mundo mejor preparada que yo para encontrarse con una especie extraterrestre; si hay alguien que pueda encontrarse con un alienígena, debe ser alguien como yo). Al mismo tiempo, sospecho que no hay prácticamente nadie que observe y estudie el cielo tanto como yo, y aunque he estado observando el cielo casi continuamente durante la mayor parte de mi vida, aún no he podido ver ni un solo objeto para el que no haya una explicación prosaica. He visto fenómenos tan extraños como rayos en bola, lanzamientos de cohetes, reentradas de satélites, cometas, auroras, planetas brillantes, novas, satélites en órbita, experimentos en la ionosfera, globos de gran altitud... y todos ellos han sido calificados como "OVNI" por testigos ignorantes. Si de verdad hubiese naves extraterrestres volando por La Tierra con la frecuencia que afirman los devotos de los OVNI, entonces debería preguntar cómo es posible que yo nunca haya visto nada que se parezca ni remotamente a semejantes objetos, y en cambio me las he arreglado para ver todos esos tipos distintos de fenómenos.
En definitiva, considero muy probable que haya otras especies avanzadas "ahí fuera", y sigo abierto a la posibilidad de que, por improbable que parezca, una o varias de esas especies puedan estar visitando La Tierra. Pero si es así, ¿dónde están? Si poseen la tecnología capaz de atravesar distancias estelares, están tan por delante de nosotros que no hay razón alguna por la que puedan tener miedo de nosotros. Si desean esconderse de nosotros, pueden hacerlo con toda facilidad. Si no desean hacerlo, no tienen por qué jugar con nosotros y mostrarse sólo a unos pocos individuos. Que se muestren a la humanidad en general, a nosotros los científicos, y a mí.